
E ai, tudo bem? Jaja, como ven estamos en Brasil! Estoy escribiendo desde Gramado, en el Estado de Rio Grande do Sul, la parte sur de Brasil, en esta ciudad que por su aspecto más que brasilera parece suiza o alemana, con un frío más del sur de Chile que de lo que uno espera de Brasil. Hace días que no escribimos, así que voy a ponerlos al día.
Dejamos Uruguay hace una semana (uff, parece como si fuese más) con el mejor recuerdo de sus paisajes naturales y sobre todo de su gente, personas muy, pero muy, amables y amistosas, siempre con su Uruguay en lo más alto, pero sencillos... bueno, quien no va a estar orgullosos de su país si éste acaba de llegar a semifinales en un mundial. ¡Y como llegó Uruguay! De todas formas, gente muy buena onda. La pasada por Rocha, que es la región donde están los balnearios de La Paloma, Cabo Polonio, Valizas y Punta del Diablo que comentamos en los posteos anteriores, con la tranquilidad del invierno me dieron el tiempo y el espacio para pensar en el futuro y en la vida, a lo menos por ahora. Hace bien un poco de tranquilidad de vez en cuando. Recomiendo Rocha en invierno.
Bueno, como iba diciendo, dejamos Uruguay para adentrarnos en este verdadero continente que es Brasil vía el paso fronterizo de Rio Branco y Jaguaré, luego de un incidente con el fiscal del paso de Chuí, quien, a pesar de nuestras improvisadas réplicas en portuñol, no nos dejó entrar a su país porque en el padrón del auto dice que éste es blanco y no gris. En verdad el auto es gris. Antes, cuando era ambulancia, era blanco, pero los despistados de la revisión técnica, por llamarlos de alguna forma, de la revisión técnica no hicieron el cambio pertinente. La cosa es que el color del auto no es impedimento para ingresarlo a otro país, lo que quedó confirmado un día más tarde, 300 kilómetros al norte, en el paso fronterizo de Jaguaré, donde ni si quiera nos pidieron los papeles del auto para ingresar a Brasil. ¿Qué quería el otro desgraciado, que pintaramos el auto?
Esa noche, un par de cientos de kilómetros al noreste, luego de casi atropellar una familia de capibaras en la carretera, dormimos en Pelotas... en la ciudad de Pelotas, para que no se confundan, y al día siguiente, manejando siempre en dirección norte, llegamos a la gran ciudad de Porto Alegre. Nuestra idea era hacer una breve parada en la ciudad para seguir hacia las famosas playas del estado de Santa Catarina (Florianópolis y todo eso), pero no contábamos con la hospitalidad de Pablo y su mamá, sobrino y hermana respectivamente de Don Elías Figueroa, quienes nos recibieron en su casa, y terminamos quedándonos casi una semana. Un abrazo muy grande para ellos.
Porto Alegre es una ciudad viva de día y de noche. La recorrimos en shorts y chalas, al menos yo - y era el único en la ciudad parece porque no hacía tanto calor - estuvimos en el mercado, en el puerto (Porto Alegre está al lado de un lago inmenso), recorrimos el centro, la orilla del rio y algunos edificios importantes de la ciudad. De noche conocimos algunos buenos lugares: fuimos al Barrio Bellavista de la ciudad y también al barrio más lais, estuvimos en una tocata, en unos carretes caseros locales y tomamos absenta, que parece que al igual que en Chile es ilegal o muy restringido, pero acá igual lo venden. Tudo bem.
Porto Alerge es la capital del estado de Rio Grande do Sul, Brasil tiene estados como Estados Unidos, y acá el "patriotismo por el estado" se siente y se ve en ças calles, de hecho, ellos mismos dicen ser muy distintos a sus compatriotas de otros estados. Vamos a ver eso más adelante. Acá son gaúchos, o gauchos, como los de Argentina, Uruguay y el extremo sur de Chile, y así como son de apasionados por sus raices, son apasionados por el fútbol. Internacional de Porto Alegre y Gremio son los dos equipos importantes de la zona, y dos rivales a muerte en el campeonato local, y nosotros tuvimos la suerte ver en vivo y en directo, en el estadio el Inter, el gran clásico. Pablo, que es fanático del Inter - como no, si su tio salió campeón con éste equipo el 75 - nos llevó con algunos amigos ahí mismo, a la barra del Inter. Buenísimo. El partido terminó empatado a cero. No fue el mejor partido de la vida, pero bueno igual.
No quiero alargarme más, así que lo dejo hasta aca. Aquí hay alguas fotos. Gramado y Canela quedarán para el próximo posteo. Un abrazo grande.