Está lloviendo en Puerto Iguazú. Este es el cuarto día parados aquí, en pana y esperando que el repuesto que mandamos a pedir a Buenos Aires llegue pronto para seguir el camino a Chile. La espera se ha hecho larga, la verdad, aparte del Parque de las Cataratas, no hay mucho que hacer por estos lares. Por suerte, después de rebotar un par de veces en distintos talleres mecánicos, dimos con el indicado. Los primeros días nos quedamos en el mismo taller, nos acogieron muy bien y la gente se portó rebien con nosotros, pero ya encontramos un lugar más cómodo donde hacer mas corta la espera. Estamos cruzando los dedos para que el repuesto llegue hoy y sea el adecuado para volver a armar el motor de la máquina por la noche y partir mañana en la mañana a través de la provincia de Misiones, hacia Chile. Estamos un poco cansados.

Ha pasado un poco más de una semana desde que salimos de Río y unas cuantas cosas. El mismo día que dejamos Piratas de Ipanema llegamos a Taubaté, donde la Sra. Mimi, la que conocimos en Ubatuba comiendo pizza! Nos abrió las puertas de su casa como si nos conociésemos hace años. Compartimos un almuerzo con su familia, sus tres hijos, su nieto y su hermano Guillermo y nos llevó a conocer a sus papás también. Nos contaron la historia de como llegaron a radicarse en Brasil después del golpe militar en Chile y todo lo que ese cambio significó. Chile y Brasil son países muy distintos, no debió haber sido fácil. No me canso de agradecer todo lo que este viaje nos ha mostrado, esperamos verlos por Chile alguna vez!A unos 40 minutos
de Taubaté se encuentra la ciudad de Sao José dos Campos, donde la Embraer fabrica aviones y donde mi amigo Rick se encontraba negociando la compra de un sistema de no-se-que-cresta para la FACH. Gran coincidencia! Así que pasamos a verlo y a tomar unas geladas. Buenos momentos! Un abrazo compadre!
Al día siguiente, deshidratados y obligados a movernos de donde estábamos debido al calor infernal que se sentía dentro del furgón, decidimos volver a la carretera y continuar viaje. No llegamos muy lejos hasta que el calor de Sao Paulo, en un taco que se extendía unos cuantos kilómetros en la carretera, hizo que el furgón manifestara los primeros síntomas del colapso. Seguimos así unos días, con nuestro compadre poniendo problemas para avanzar, como si no quisiese volver a casa. Salimos del estado de Sao
Paulo, atravesando un par de cerros, y nos encontramos con el Rió Paraná, al que no veíamos hace unos meses atrás en Rosario. Cruzamos Paraná a través de inmensos campos de trigo, soja y algodón con paso firme y constante hasta la triple frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil. Al día siguiente de haber entrado a Argentina, la chata finalmente se rindió. Íbamos de vuelta a Puerto Iguazú, después de pasar todo el día disfrutando de las cataratas y la ridiculamente gran cantidad de animales que habitan el parque, pensando en la mala suerte de unos amigos argentinos -sin saber lo que nos esperaba a nosotros- que quedaron en pana en el
estacionamiento del parque, cuando el furgón súbitamente dejó de funcionar. Como conté más arriba, luego de varios intentos de arreglar la pana por nuestros medios y de consultar unos tres mecánicos, dimos con el problema y afortunadamente con la solución. Se había roto la junta de tapa de cilindros, una pieza que está en el corazón del motor, seguramente por la calentada que tuvo en Sao Paulo. Bueno, cosas que pasan. Seguimos cruzando los dedos por que el repuesto llegue y llegue bien.
Eso es por ahora. Aquí hay algunas fotos del Parque Iguazú. Chao!




